Testimonio documental y cómo hablarle a extraños

Como productor resulta bien común interactuar con desconocidos. Desde colegas de trabajo temporales, hasta clientes y sujetos de interés a grabar/fotografiar. Si bien no es parte de las asignaciones de las cuales sos responsable o de las habilidades requeridas dentro de tu perfil de trabajo, saber interactuar con las personas a tu alrededor es una virtud que te ayudará en todos los ámbitos de tu vida. Mirá, no te hablo de saludar cordialmente o de hablar sobre X o Y equipo de fútbol, te hablo de conectar a un nivel más profundo con las personas, causar una impresión y dejar un recuerdo.

En la realización de entrevistas/testimoniales esta se vuelve una habilidad imperativa por desarrollar puesto que no siempre tus sujetos a grabar se sentirán cómodos frente a cámara y a pesar de esto, sigue siendo tu deber obtener el mejor material posible. Entonces, ¿cómo le hacemos para realizar una entrevista fluida a un perfecto desconocido que no está acostumbrado a las cámaras?


Preparación


Leeme bien: no importa qué hagás en la vida, si no estás preparado, vas a quedar a merced de las posibilidades y aunque los resultados sean positivos, no serás acreedor de mérito. Antes de abordar una entrevista debés informarte. Ya sea para un programa de tv, para una producción institucional o pedagógica, cultural o artística, para un documental o un reportaje, si no estás propiamente informado/a del tema a discutir o la persona a entrevistar, muy difícilmente lograrás buenos resultados. Lee, preguntá, investigá. Solo así vas a tener los insumos necesarios para conducir una entrevista. Adicionalmente, escribí una serie de preguntas que respondan a la información que el cliente espera recabar, así como algunas preguntas que tengás sobre el entrevistado, esto ayudará a tener un backup en caso que sufrás un despiste o te perdás en el transcurso de la entrevista.


“¿Cómo dice, disculpe?”


A ver, ni es ensayo de Borges, ni novela de Joyce, así que cuidá tu lenguaje cuando formulés las preguntas. Utilizá palabras sencillas, nada técnicas (a menos que el tema lo amerite), lenguaje común con el cuidado de no caer en un coloquialismo tosco. Hablá el mismo idioma que tu sujeto. Si la entrevista es técnica o muy elevada para una audiencia “no técnica” (cuidado con pensar que son ignorantes), pedile a tu sujeto que de sus respuestas pensando en que habla con un niño para que simplifique y adapte su lenguaje sin cambiar el mensaje. Si tu sujeto por el contrario es una persona con bajo nivel de escolaridad, no le hablés con términos rebuscados ni confusos, sé sencillo, andá al grano. Más que hacer una pregunta, pedile que te cuente sobre X o Y tema que lo lleve a hablar sobre lo que estás esperando escuchar.

¡Poné atención ombe!


Escuchame bien: escuchá a tu sujeto, tanto fuera como dentro de la entrevista. Prestá atención a lo que realmente te está diciendo, observá sus gestos, articulaciones, ademanes y sutiles señales que te pueden indicar qué camino debés recorrer con él/ella. ¿A qué me refiero? A veces te dicen más con lo que no te dicen. ¿Nada? Bueno, me refiero a que puede ser que te estén diciendo que se sienten incómodos o que prefieren hablar de otro tema, o que quieren que les preguntés X o Y cosa. Tu entrevista puede ir muy bien pero si perdés la concentración te podés perder la oportunidad de obtener información extremadamente valiosa.


“The eyes, chico, they never lie”


Tema sensible: ¿te ven a vos o a la cámara? Como todo en la vida, depende. Si el cliente o director instruye que vean a la cámara, pues, ¿qué vas a hacer? Podés desafiar esta idea por supuesto, pero hacelo siempre con justificación. Personalmente prefiero que el entrevistado me mire a mí, es más fácil sostener las palabras viendo a una persona que a una cámara. La cámara intimida, tiene dientes afilados, rostro deforme y protuberancias asquerosas, a veces es mejor hacer de cuentas que no existe, por tanto, te recomendaría compactarla lo más posible. Que no distraiga, que no llame la atención, que no salte mucho a la vista de tu sujeto. Al final, hacé lo que más le convenga al proyecto, pero tené en cuenta las implicaciones de ambas posibilidades.

Humanidad


Tu sujeto/entrevistado no es una máquina de escupir palabras, no podés esperar que solo porque haya accedido a aparecer en cámara te vaya a dar toda la información que buscás. Antes de grabar hablá con tu sujeto, miralo/a a los ojos, proyecta seguridad, sonreíle amablemente, contale un poco de vos, preguntale qué le gusta y le disgusta, asegurate de que sienta comodidad y confianza para decirte si algo le incomoda, hacele saber que le agradecés por su tiempo y disposición. Tratalo/a siempre con respeto (ni te lo debería decir) y dignidad, a fin de cuentas, de su colaboración depende tu producción.


Recomendaciones finales

  • Puede ser que tengás más actividades en tu agenda pero no estás grabando en film, si sentís que una respuesta podría estar mejor, volvé a formular la pregunta.

  • Tu cuestionario es solo una guía, a veces está bien salirse de él e improvisar. No solo para obtener información más relevante o interesante, sino también para adaptarse a la facilidad de palabras de tu sujeto.

  • Consejo técnico: si el entrevistado/a no ve a cámara, sus ojos no deberían apuntar muy lejos de donde la anterior se encuentre. Adicionalmente, si vas a colocar a tu sujeto ayudado en la ley de tercios, el espacio vacío de tu encuadre deberá estar en la línea de visión de tu sujeto.

  • Si has recibido una respuesta incoherente a una pregunta sencilla, hacela nuevamente al final, de forma distinta por supuesto. Organizá las palabras con un orden diferente, utilizá sinónimos, decí que querés tocar un tema X nuevamente para ahondar un poco más. Mientras hablamos las ideas fluyen con rapidez, no es culpa de tu sujeto divagar en otras ideas mientras te responde.

  • Más que respuestas a tus preguntas, lo que necesitás es que te cuenten una historia, entonces: tratá todo el proceso como tal. Buscá que tu sujeto te “cuente una anécdota”.

Al final, cada cabeza es un mundo y lo que te puede servir con unos, con otros no. Lo importante es desarrollar el criterio y la habilidad a través de las experiencias. Sé crítico con tu proceso y analizá con rigor tus resultados. Date tiempo finalmente, Roma no se construyó en un día… ni por una sola persona, así que si tenés consejos, te invito a compartirlos con el resto de personas.